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domingo, 17 de julio de 2011

BUSCANDO A GRETA

La historia que hoy les quiero contar es el argumento de la película Buscando a Greta, de Sydney Lumet.

Gilbert es un contable, vive en Nueva York, su trabajo es aburrido, su jefe un cicatero insoportable y el ambiente de su oficina es opresivo. Está casado con una mujer mona y convencional que quiere llevarle a vivir a Los Ángeles, donde su adinerado padre ha ofrecido a su yerno un trabajo mejor remunerado.

Su madre, ya entrada en años, es una mujer divorciada e inconformista, vitalista y nada convencional. Es una activista que se rebela continuamente contra las pequeñas injusticias que aparecen en su vida y por lo que consigue ser arrestada a menudo. También es una apasionada admiradora de Greta Garbo: ha visto innumerables veces sus películas, sigue llorando con ellas cada vez que las ve, se sabe todos sus diálogos y colecciona sus fotografías. A su hijo le puso el nombre de John Gilbert, que era el nombre de la pareja más famosa que tuvo la Garbo en el cine.

Un día diagnostican a la madre un tumor cerebral. Le dan pocos meses de vida. La internan en un hospital. Ella afronta la realidad de los hechos, le da rabia irse tan pronto, y expresa a su hijo el deseo de poder ver a Greta Garbo antes de morir. En aquella época La Divina era un mito que se había retirado del mundo y vivía enclaustrada e inaccesible en un apartamento de Nueva York. Su hijo piensa que es imposible alcanzar esa estrella, pero por amor a su madre decide intentarlo, en lo que será una búsqueda que le llevará a vivir mil peripecias.

Lo primero que hace es comprar todos los libros de la diva del cine. Se pone en contacto con uno de los fotógrafos que consiguieron hacerle una de las últimas fotos a la actriz. Resulta ser un paparacci, viejo, arruinado y solo, que vive en un siniestro apartamento. Le contrata para que ayude a encontrar a la actriz. Gilbert dice en la oficina que está enfermo y que no puede ir a trabajar. Pasan los dos una semana haciendo guardia en la calle frente al lujoso edificio de apartamentos donde vive ella. No consiguen nada. El fotógrafo se despide de él y le dice que está cansado de perseguir a la gente, de esperar agazapado a que se descuiden para poder fotografiarles, de que le miren con aire de superioridad y de desprecio.

Después intenta hacerse pasar por un repartidor para subir al apartamento donde vive La Divina. Es expulsado de mala manera. Averigua qué empresa de gourmet reparte comidas en el edificio y, tras una entrevista con el encargado, que le enseña lo que supone ser rico en esa ciudad, se emplea como repartidor. Para ello ha tenido que conseguir que le cambien el horario de trabajo de su oficina, dejándose las tardes libres, empezando a trabajar a las seis de la mañana. Pasa semanas agotadoras, de madrugones insoportables por las mañanas para ir a la oficina y de repartidor de comidas por toda la ciudad en una bicicleta con carrito por las tardes. Al fin, un día le mandan al apartamento de Greta, y sube hasta su casa, pero no consigue pasar de la entrada de la cocina, donde una doncella y un mayordomo le impiden entrar. Cuando insiste, vuelve a ser expulsado de mala manera.

Gilbert recuerda entonces que el fotógrafo le dice que la actriz no siempre vivía en Nueva York, que viajaba a Francia, a España y que iba a menudo a la Isla del Fuego. Esa isla, situada frente a la ciuidad, resulta ser un lugar lujoso de vacaciones, frecuentado por homosexuales. En el trasbordador conoce a un gay maduro, solitario y amable que le cuenta que un día la vio paseando por la playa y que desapareció frente a una casa y le enseña dónde está. Se pone a montar guardia frente a la casa. De repente, ve movimiento de gente y se precipita para ver si la encuentra. Llama y le dicen que allí no vive ninguna Greta. Entonces se da cuenta de que ella se escapa, en un bote, a una avioneta atracada en el mar. Se mete corriendo en el agua, gritando, para hablar con ella, pero es inútil, ella ya sube al avión y despega, él se cae. Cuando intenta volver, todo mojado, ya ha salido el último trasbordador y tiene que dormir en la playa. A la mañana siguiente, al volver a casa, su mujer, le dice que le han llamando de su oficina porque ha faltado sin avisar, que ella lleva toda la noche esperándole. Discuten y ella le dice que ha tomado la decisión de separarse de él, que vuelve a Los Ángeles, pues ella sólo quiere una familia y seguridad, sin sorpresas y últimamente su vida está llena de sucesos inesperados.

Mientras tanto, su madre sigue en el hospital. Poco a poco va perdiendo vista y no puede leer ni ver los partidos de baloncesto de la tele, va perdiendo oído y tampoco puede escuchar la música que le gusta bailar, nota cómo su final se acerca. A veces se desorienta y empieza a no reconocer a la gente, pero sí que tiene tiempo para interesarse por las condiciones de trabajo de las enfermeras y las anima a luchar por unas condiciones de trabajo dignas.

Su hijo sigue visitándola pero no consigue darle la noticia que ella espera. Durante todo ese tiempo conoce a una nueva compañera en el trabajo, que quiere ser actriz, es joven, guapa, simpática y extravagante. Se va enamorando poco a poco de ella.

Gilbert no sabe qué más hacer. Acude a un ciclo de conferencias y películas sobre la Garbo, y en el cóctel escucha a alguien que dice que una amiga de Greta, es mejor actriz que ella. A través de una agencia de actores intenta conocer la dirección de esa otra actriz, ya octogenaria. Tampoco lo consigue, pero su nueva compañera de trabajo sí, pues está afiliada al gremio de actores. Finalmente encuentran a esa vieja gloria del cine, en unos ensayos de teatro. Chochea, se tambalea, les habla de la Garbo y les cuenta que le gusta mucho ir los domingos al mercadillo de antigüedades de la sexta avenida.

Allí se planta nuestro sufrido héroe, sin mayor esperanza. De repente la ve. No puede creer que aquella mujer con sombrero y capa, que está a lo lejos, en la otra punta, sea la mismísima Greta Garbo. Sale corriendo, se planta delante de ella y le dice:

–¿Podría dedicarme un minuto, por favor? No soy un periodista ni nada de eso, se trata de mi madre, escúcheme por favor. Mi madre está muy enferma, está internada en el Hospital General de Nueva York. Tiene un tumor. Le queda poco tiempo de vida, muy poco. El doctor cree que esta semana morirá. Ella tiene un gran deseo. Conocerla a usted. He estado buscándola durante tres meses. Lo único que desea es verla antes de morir. Solo eso. Solo quiere mirarla. Por favor, venga conmigo, solo unos minutos, se lo ruego, cinco minutos..., un minuto. Por favor, no hay ni siquiera tiempo de pensárselo. Ella la quiere tanto..., la quiere a usted, tal vez, más que a mí.

En la escena se ve a Greta de espaldas, solo se ve el rostro suplicante de ese hijo que quiere desesperadamente hacer feliz a su madre. Y lo consigue. Lleva a Greta Garbo al hospital, la deja con su madre en la habitación. Allí tienen una larga conversación sobre sus vidas. Cuando se La Divina marcha, su madre está exultante de dicha, su hijo también.

La madre muere habiendo alcanzado su mayor deseo. Su hijo toma una sorprendente decisión. Abandona su trabajo diciendo lo que piensa a su jefe miserable. Declara su amor a su compañera. Había tomado la decisión de aspirar a mucho más en esta vida, algo tan sencillo como vivir con quien se ama y trabajar en un sitio que le guste.

En la última escena se ve a la pareja feliz, paseando por un parque. De repente ella ve a lo lejos a Greta Garbo. Se lo dice a Gilbert, excitadísima. La actriz se acerca a los dos y le dice a él:

–Hola Gilbert, ¿cómo estás?

Su novia se queda atónita y le dice, llena de admiración, que es alguien sorprendente. Sí, ese triste y apocado contable, se ha convertido en un hombre feliz, gracias a la ardua misión que se impuso de proporcionar un poco de dicha a su madre antes de morir.

martes, 7 de diciembre de 2010

domingo, 28 de noviembre de 2010

SECRETOS Y MENTIRAS

Una chica negra, cuyos padres adoptivos han muerto, decide averiguar quién fue su madre natural. Tras investigar en el registro civil y en los servicios sociales, se entera de que es una mujer soltera, blanca, trabajadora en una fábrica, que vive en una humilde vivienda alquilada. También se entera de que tiene una hermana barrendera, a la que su madre tuvo y crió soltera.
Después de llamarla varias veces, tienen un dramático encuentro en un bar.
A partir de ese momento, aunque su madre parece una mujer desquiciada que se siente sola, decide conocerla mejor. Empiezan a verse y a salir juntas. A medida que se van conociendo ambas, se van estrechando los lazos entre la madre y su nueva hija. Y se va enterando de su vida.
Su hermana y su madre se llevan fatal, tienen una relación destructiva. El hermano de su madre, su tío, es un fotógrafo y muy buena persona. Ambos hermanos quedaron huérfanos muy jóvenes y se cuidaron mutuamente, hasta que él se casó. Se quieren mucho, pero la madre tiene la sensación de que su cuñada le ha despojado del amor de su hermano, y además intenta acaparar el cariño de su hija, a la que sus tíos colman de atenciones. Lo que pasa en realidad es que la cuñada no puede tener hijos, y añoran uno; por eso intentan suplir la carencia con su sobrina. Su esterilidad es un secreto para el resto de la familia.
Un día su nueva familia celebra el cumpleaños de su hermana en casa de los tíos. Acuden todos y la madre va con su hija reencontrada, a la que presenta como una compañera de trabajo. A los postres, después de haber bebido unas cuantas copas en la comida, confiesa a todos quién es su amiga. El schock familiar es terrible y todos se dicen cosas tremendas y se reprochan sus egoísmos. Entonces el hermano, que llevaba años haciendo de mediador en la familia, confiesa a todos que su mujer no puede tener hijos, que lleva quince años de tratamientos y operaciones sin decir nada a nadie y, dirigiéndose a su mujer, le dice que esa frustración ha estado a punto de destruir la relación entre ambos. Luego, dirigiéndose a todos, estalla, y les dice gritando:
- Nuestras vidas está llenas de secretos y mentiras. Todos estamos sufriendo, ¿por qué no podemos compartir nuestro dolor? Las tres personas que más quiero en mi vida, mi mujer, mi hermana y mi sobrina, se odian y yo estoy en medio. ¡Ya no puedo más!.
Entonces, la madre le cuenta a su hija, que todavía está conmocionada por la noticia de que tiene una hermana negra, quién fue su padre y cómo le conoció, que era un buen hombre y que nunca se enteró de su nacimiento. Su otra hija, también pregunta por el suyo, y su madre le pide que no le rompa el corazón. La cuñada le pide perdón y le dice que le envidia tener hijos. Todos lloran. Días después las hermanas, hasta entonces hijas únicas, empiezan a verse y a charlar con su madre, hablan de sus vidas aunque todavía se sienten algo extrañas. Al final, tras la catarsis, todo parece doler menos.
Les cuento a ustedes este argumento de la excelente película de Mike Leigh, “Secretos y Mentiras”, porque hoy siento que la vida humana es como una continua guerra, en la cual somos atacados por las cosas de fuera, por la naturaleza y por el azar, y entonces los únicos aliados que nos quedan son los hermanos, los padres, los hijos, el cónyuge, eso que llaman la familia...

lunes, 27 de septiembre de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

domingo, 11 de abril de 2010

YO QUERÍA SER ESCRITOR

De "Gringo Viejo", película de Robert Redford basada en una novela de Carlos Fuentes.
Interpretada por Gregory Peck y Jane Fonda.

sábado, 13 de marzo de 2010

¿IMPROVISA CHARLOT?

Rara vez salen las cosas como uno tiene previsto. Muchas veces salimos del paso frustrados y otras triunfamos improvisando de cualquier manera, como este episodio de Charlot en "Tiempos Modernos". La historia que cuenta Charlot cantando y bailando hace reir y aplaudir al público que lo contempla en el café. A los que vemos la película hoy, también nos hace gracia el triunfo del buen humor sobre la mala suerte, del genio sobre la dificultad, del valor frente al temor, aunque, claro, cuando dudó, tenía a la chica animándole detrás.
Pero no nos engañemos, la improvisación no fue el caso de esta canción. Chaplin tardó semanas en escribir su letra, preparar la coreografía y el ensayar su ejecución; ¡sólo para una secuencia de tres minutos en un largometraje mudo! Con mucho trabajo consiguió transmitir la divertida sensación de sorpresa, improvisación y genio con que un pobre diablo sale de esta situación apurada.
Su trabajo infatigable le llevó a hacer películas geniales y a ser mundialmente famoso. Tanto que Geroge Bernard Shaw dijo en cierta ocasión, tal vez con una pizca de cinismo: "si alguna vez se nos recuerda, será porque fuimos contemporáneos de Charles Chaplin". En realidad estaba equivocado, porque hoy la mayoría de los jóvenes no saben quien fue ninguno de los dos, y escasos deben ser los que han visto alguna de sus películas o leído alguna de sus obras.
Pero a lo que iba, la prueba de que improvisar no era el fuerte de Charles Chaplin es, que en una ocasión se presentó a un concurso de dobles de Charlot celebrado en Montecarlo, y quedó en tercer lugar.
Por si alguien no se ha enterado, ahí va la letra:
Se Bella ciu satore
Je notre so cafore
Je notre si cavore
Je latu, la ti, la tua

La spinsah o la busho
Cigaretto porta bello
Ce rakish spagaletto
Si la tu, la ti, la tua

Señora Pilasina
Voulez vou le taximeter
Le zionta sous la sita
Tu la u, la tu, la wa

Se muntya si la moora
La sontya so gravora
Le zontya comme sora
Je la poose a ti la tua

Je notre so la myna
Je notre so cosina
Je le se tro savita
Je la tussa vi la tua

Se motra so la sonta
Chi vossa la travonta
Les zosha si Katonta
Tra la la la, la la la….

Música: Leó Daniderff
Letra: Charles Chaplin

domingo, 7 de marzo de 2010

LA SEÑORITA LOOMIS NO SE RESIGNA


What though the radiance which was once so bright
Be now for ever taken from my sight,
Though nothing can bring back the hour
Of splendour in the grass, of glory in the flower;
We will grieve not, rather find
Strength in what remains behind;
....

Pues aunque el resplandor que fue tan vivo
Hoy se mantenga oculto a mi mirada,
Aunque no puedan ya volver las horas
De esplendor en la hierba, de gloria en las flores,
No debemos llorar, sino encontrar
Fuerza en lo que queda detrás;...

jueves, 31 de diciembre de 2009

FELICES FIESTAS

Os deseo a todos unas felices fiestas y que el 2010 deje de dar por culo. Y el que no sepa celebrarlas que aprenda de Chaplin, que con dos panecillos se monta un baile de lujo.