viernes, 20 de mayo de 2011

LA EDAD DE ORO

«Después que Don Quijote hubo bien satisfecho su estómago, tomó un puño de bellotas en la mano, y mirándolas atentamente, soltó la voz a semejantes razones:

Manifestación  de indignados y amantes de la utopía, en la Puerta del Sol de Madrid.

–Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro (que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima) se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de “tuyo” y “mío”. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes, a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano, y alcanzarle de las robustas encinas que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles forman su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquier mano, sin interés alguno, la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían de sí, sin otro artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas cortezas, con que se comenzaron a cubrir las casas sobre rústicas estacas sustentadas, no más que para defensa de las inclemencias del cielo.


«Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia; aun no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella sin ser forzada ofrecía por todas las partes de su fértil y espacioso seno lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían. Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester....  No había fraude, el engaño ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La Ley del encaje aun no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había qué juzgar ni quién fuese juzgado.

Strauss-Khan. Presidente del FMI.
Acusado de intento de violación
«Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo dicho, por donde quiera, solas y señeras, sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento le menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y su propia voluntad. Y ahora en estos nuestros detestables siglos no está segura ninguna, aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de Creta... Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la Orden la de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y menesterosos. Desta orden soy yo, hermanos...».
Miguel de Cervantes
Don Quijote de la Mancha
Primera Parte. Capítulo XI.

 
Manuel Chaves. Era Presidente de la Comunidad Andaluza,
cuando se produjeron, en su seno, fraudes a la Seguridad Social.
 
Francisco Camps. Presidente de la Comunidad Valenciana. Imputado en casos de corrupción.


lunes, 16 de mayo de 2011

CUNQUEIROMANÍA (5)

Dibujo de Álvaro Cunqueiro

¡Otra vez! Imagino que eso es lo que habrán exclamado al ver el título de esta entrada, y habrán pensado que, además de antipático, soy un pesado y un rarito, con esa manía que tengo por Álvaro Cunqueiro, al que casi nadie ha leído nunca. No deben pensar eso por el simple hecho de que ustedes no lo hayan hecho.

Como lector que gusta de su literatura, me siendo en la obligación de recordarles que este año se cumple el centenario de su nacimiento. Además he de decirles que no estoy sólo. Le reeditan, le estudian, le filman y, lo más importante, le siguen leyendo y le recuerdan. Sin lugar a dudas se celebrará el centenario y oirán hablar ustedes del escritor gallego este año más veces. Para botón de muestra he aquí enlaces a  alguna de las noticias publicadas en los últimos días (hay muchas más).

ÁLVARO CUNQUEIRO: BEBEDOR DE SUEÑOS






Por mi parte, yo sólo puedo recomendarles que lo lean, y para quien se apunte, un juego: Los personajes de Cunqueiro. Propondré la descripción de un personaje. Los improbables lectores de este blog y del escritor, deben averiguar su nombre. Quien acierte su identidad propondrá otro personaje, hasta que alguien adivine, que será a su vez quien proponga el siguiente personaje, y así sucesivamente. Empezaré con el más fácil:

"El señor XXX, según se sabe por las historias, era hijo de soltera y de ajena nación, y vino heredado para Miranda por una tía segunda por parte de madre; pero hacía de esto tanto tiempo que nadie recordaba bien el suceso. Solamente una vieja de Quintás hacía algo de memoria de que siendo niña la llevaron al entierro de una señora de Miranda, y detrás del cura de Reigosa, que cantaba muy bien, iba XXX vestido de negro, con una gran bufanda colorada, y ya entonces tenía mi amo la barba blanca. Por XXX no pasaban años, y de esto se quejaba como de un maleficio, pero pocas veces, que el ser de él era aparentar muy franco y abierto, contento del mundo y hablador, y sonreía muy fácil; le ayudaban a ser franco los ojos claros, y aquella su frente levantada y señora, y hasta aquel gesto que tenía de acariciarla con la mano derecha cuando te hablaba. Era de pocas carnes, pero muy puesto en sus anchos y gentil, y muy andador..."

¿De quién se trata en esta descripción, que inicia uno de sus libros más famosos?

sábado, 14 de mayo de 2011

LA PLATA

El matrimonio Alnolfini. Jean van Eyck


Para recorrer los días de su existencia, las personas tienen, como los automóviles, diferentes marchas. Hay días montuosos y difíciles, y días en pendiente que se dejan bajar a toda marcha y cantando. Tener un viaje mejor o peor, depende de cómo se manejen esas marchas, porque a todos nos toca subir y bajar, tarde o temprano.

Cuando uno lleva años viajando aprende muchas cosas. Una de ellas es que al subir una de esas cuestas montañosas y antes de emprender el descenso, hay que parar y admirar el paisaje que con tanto esfuerzo se ha podido dominar. En esos momentos y a pesar de la fatiga, se aprende a disfrutar del valor de todo lo que se ha sabido conservar, aunque sean cosas simples. Gracias a la buena perspectiva y a los ojos de la memoria, se reviven los buenos momentos, en el pasado se reconoce quién es uno, se llenan de aire los pulmones y de combustible el coche, y se reemprende el viaje.

Hoy es uno de esos días para mí. Veinticinco años de viaje con la misma compañera, la única, Abril. Dice la tradición que hemos ganado la plata.

Veo el camino recorrido, parado aquí en este alto. Todo me gusta más que el primer día. Ahora sé que el primer enamoramiento fue fruto del deseo, de la ilusión y de una imaginación que todo lo iluminaba. Desde aquí veo los primeros besos y abrazos, los años de convivencia en Valencia, el amor primero y salvaje que sentí cuando nacieron nuestras hijas, desde aquí las veo crecer y siento que las quiero todavía más (¡qué mayores!), veo todas nuestras casas que decoramos y habitamos, las noches en la cama, los viajes, los amigos y familiares que nos quisieron y nos quieren, los buenos momentos en torno a la mesa, las lecturas compartidas, las canciones sentidas juntos, los trabajos y los años de toda nuestra vida, los placeres y los días que hemos disfrutado. Con ella he aprendido a amar y a ser feliz. Ahora ya no quiero nada más.

Sí, después de tantos años no me ha abandonado ese estado de enamoramiento, que la mayoría opinan que es pasajero. Además, ahora sé que ese amor no era una ilusión juvenil, sino que es la evidencia de lo que dos personas pueden llegar a construir. Y desde ese edificio, me asomo orgulloso al balcón del porvenir y nada temo. Montados en este automóvil, juntos y felices, cambiando las marchas, bajaremos después alegres y cantando, subiremos sufriendo cuando toque, incluso nos bajaremos a empujar si hace falta. Sabemos de sobra que de todas esas cosas se ha alimentado nuestra felicidad. Y ahora conducimos mejor. ¡Felicidades Abril!

sábado, 16 de abril de 2011

ESCALERAS Y SERPIENTES


Los jugadores deben colocar sus fichas en el punto de partida, y por turno tirarán un dado que marcará el número de casillas que cada uno debe avanzar. Si se cae en el pie de una escalera, significa que ha encontrado una ayuda en la dura subida, y la ficha del afortunado subirá directamente hasta la casilla superior donde la escalera termina. Si, por el contrario, la ficha del desafortunado cae en la cabeza de una serpiente, significa que ha sido picado por el venenoso animal y bajará de inmediato a la casilla situada en el extremo de su cola, para continuar el ascenso desde ese punto. Existe el mismo número de escaleras que de serpientes. Gana quien llega antes a la casilla superior.

Este juego estaba en la caja de Juegos reunidos JEYPER a los que solía jugar con mis hermanos cuando era niño. Unas veces se caía inesperadamente en alguna escalera que te ayudaba a subir, otras, en alguna serpiente venenosa del recorrido que te hacía bajar. Aunque era fácil desesperarse o lamentarse, lo más recomendable era volver a lanzar el dado y no perder la esperanza de alcanzar la meta.

¡Quién iba a decirme de niño que el azar estaría echando mis dados constantemente, en este jueguecito que llamamos vida! El entrenamiento fue útil, aunque en este juego ni se aburre uno, ni se puede dejar de jugar. Me mordieron algunas serpientes, es verdad, pero me encuentro con muchas más escaleras que me ayudan a seguir subiendo. Gracias a todas las escaleras que subí y perdonen que las pisara.

viernes, 15 de abril de 2011