martes, 9 de noviembre de 2010

ENTREACTO EN BABEL


Para Blanca y Lucas

Comedia. Pieza breve especialmente idónea para ser representada entre dos actos de cualquier drama.

EscenarioInterior de una posada en Babel. Un enorme ventanal deja ver un prado y las montañas al fondo. Otoño. Lluvia del norte. Los árboles tapizan las verdísimas praderas con sus hojas de colores dorados, ocres, rojos..., que el viento esparce. Las nubes pasan raudas por el cielo. En el salón, repleto de libros, crepita la chimenea. Decoración: paredes de colores, muebles antiguos y modernos, un piano, juegos en el rincón.

Personajes
Un grupo de once amigos
El posadero
La posadera

Argumento
Unos cuantos amigos pasan juntos el fin de semana en una posada mágica. Todos ellos, de alguna manera, están curtidos en el andar y desandar caminos. No son jóvenes ni viejos. Todos se unieron fortuitamente algún día y llevan ya unos cuantos años divirtiéndose juntos, acompañándose en sus tribulaciones. Saben de la importancia de su amistad, que les proporciona alegría, distracción y calor.

Igual que ellos, en la Posada de Babel muchos son los que han encontrado un lugar donde jugar y conversar juntos, donde disfrutar y pasear la naturaleza, donde huir a descansar y a reír. Los posaderos ofician siempre discretamente sus rituales para hacer agradable la estancia a sus huéspedes. Cuentan que por esa posada han pasado cientos de personas; algunas conocidas, como escritores y poetas, directores de cine y actores; otras muchas interesantes y desconocidas. Nada desagradable parece haber ocurrido nunca en aquel lugar. Allí también se respira la felicidad de la familia de los posaderos.

Los amigos entran y salen cada día. A la vuelta en la posada, hablan de excursiones y paisajes maravillosos, ríen las bromas de la jornada, que la lluvia no consigue chafar. Ese fin de semana los posaderos sienten que algo más está pasando. Hacía mucho tiempo que no sentían tan intensamente la necesidad de agradar, de dar cariño. Aíslan al grupo del resto de huéspedes. Les hacen sentirse especiales. Ella les sirve la comida y la bebida, va a por leña y por limones, enciende cada tarde la chimenea, asa castañas. El posadero les aconseja excursiones y lugares, les cuenta historias, les prepara las cenas, pide a una vecina que prepare un dulce especial. Son mil detalles. Pero él no está satisfecho, quiere algo más: en la última noche reúne a todos e intenta oficiar de mago y pronunciar su conjuro de la felicidad. No le salen las palabras por la emoción, pero llegan igual al corazón de los amigos que quedan en silencio, sonrientes. Al día siguiente todos marcharán agradecidos. Cae el telón.

6 comentarios:

  1. ¡Vamos!....
    Que os lo habéis pasado divinamente.

    Besines a los dos.

    ResponderEliminar
  2. Efectivamente, que para decir eso no hacía falta tanta prosa.

    ResponderEliminar
  3. ha debido ser maravilloso! Cuanto añoro esas salidas. Vivo sin vivir en mi...

    ResponderEliminar
  4. No podría juzgar al resto, pero asoman por ahí un par de personajes que parecen realmente atractivos y agradables. El argumento se intuye consistente y emocionante, y el escenario acogedor y relajante. Todo suena muy bien, ¡una pasada de posada!

    Se nota que la obra ha sido todo un éxito, ¡mi enhorabuena!

    ResponderEliminar
  5. Maravilloso entreacto.Pero la temporada teatral aun no ha terminado.¿Quiza se levante pronto el telón de nuevo ?

    ResponderEliminar